FEDRO PLATON GREDOS PDF

Volume 7 : Issue 1 Mar No trivia or quizzes yet. From Passions to emotions. Related Video Shorts 0 Upload your video. Emotion, rationality, and decision-making: Share your thoughts with other customers. Reviews User-contributed reviews Add a review and share your thoughts with other readers.

Author:Kazigor Kazijar
Country:Iran
Language:English (Spanish)
Genre:Life
Published (Last):12 June 2012
Pages:355
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ISBN:311-7-49530-899-4
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Crees, realmen- le, que yo iba a intentar decir. Pues tu tienes que expresarte, en todo caso, como mejor seas capaz, para que as no nos veamos obligados a representar ese aburrido j uego de los cmicos.

Que se increpan repitindose las mismas cosas. Vete, pues, haciendo a la idea de que no nos iremos de aqu, hasta que no hayas soltado todo lo que dijiste que tenas en el pecho. Estamos d solos, en pleno campo, y yo soy el ms fuerte y el ms joven.

Con esto, ehazte cargo de lo que di go 28, y no qui eras hablar por la fuerza mejor que por las buenas. Con el nombre Cfpselo hay dos personajes, ms hist ricos que mi - ricos. El primero es un cori ntio. El ot ro, tal vez cro nolgicame nte anterior , es hijo de pito, rey de Arcad ia. El nomb re Ctpseto parece provenir de que kj p.

Ci ta abr evi ada de PN! Tambin apa rece la cita en Menn 76d. Sabes qu? Deja de hacerte el interesante, por- que creo que tengo algo que, si lo digo, te obligar a hablar.

Que ya lo estoy diciendo. Te j uro, pues -por quin, por qu dios, o quieres que por este plta no que tenemos delante? Qu bien has conseguido cbli- gar , a un hombre amant e, como yo, de las palabras 29 , a hacer lo que le ordenes.

Nuevo anuncio de un problema central del Fedro q ue slo, al final , emerge con cla ridad. Haba una vez un ado lescente, o mejor an, un joven muy bello, de quien muc hos esta ban enamorados. Uno de stos era muy ast ut o, y aunque no se hallaba menos ena- morado que otros, haca ver como si no lo Quisiera. Con- viene saber de qu tr at a la deliberaci n. De lo contrario, forzosamente, nos equivocaremos La mayor a de la gente l O El Scrates fillogo pla ntea aqu una alternativa etimolgica.

A pesar de la leyenda, no se encuentr a fuente que justifiqu e ese gusto de los ligures por la msica ni siquiera en la guer ra HERMIAS, 48, 27 sigs. JI El comienzo del discurso de Scr ates aborda un pr eciso plantea- miento metodolgico. Los dilogos platnicos, el mtodo socrtico, nos tienen acostumbrados a esas preguntas que intentan, efectiva mente , saber de qu se habla.

Pero , en este pasaje del Fedro, se tematiza, con gran propiedad, el problema del anlisis intelectual. Hay aqu tres niveles, cla- ramente determinados: uno que apunta al espacio subje tivo de la delibe- racin bo leusis y que provoca el error.

Otro que se refiere al espacio objetivo, conviene saber de qu t rata la delberac n. Al lado de la bouleusis encon tramos el edena, el saber de qu se t rata cuan do la vo- lun tad se determina. El descub rimien to y reconocimiento de los caracte - res peculiares y, ha sta cierto pu ma, objetivos del saber marcan un nivel de racionalizacin que estructura el camino del conoci miento.

Pe ro la boul desempea tambin un papel esencial. En el cent ro del ednai ap arece ese compromiso individual del que se har eco la tica de Ari s- tteles. Un terce r momento 10 representa el engarce intersubjetivo del saber del que el "ponerse de acuerdo di omologontai sirve de condicin y de conte nido. Jl Esta ausencia de deli beracin objetiva , de conocimiento de lo real y su expr esin, es, por supuesto, un planteamiento continuamente enarbolado y puesto en cris is por la sof stica.

La superacin del posible relativismo sofista surge en este texto. Las cosas tienen una ousta, una determinada estructura , cuyo descubrim iento permite el saber. Sin em- bargo, llegar a la ousia es llegar a t rav s de los vericuetos del lenguaj e. Para no perderse en ellos se precisa el previo acuerdo , el anl isis de aq ue- llos elementos semnticos sobre cuya clar idad y pretendida objet ividad se funda el saber.

Sin embargo, y como si lo supieran, no se ponen de acuer do en los comienzos de su investigacin, sino que, siguiendo adelante, lo natural es que paguen su er ror al no haber alcanzado esa concordia, ni entre ellos mismos, ni con los otros. As pues, no nos vaya a pasar a ti y a m lo que reprochamos a los otros, sino que, como se nos ha planteado la cuestin de si hay que hacerse ami- go del que ama o del que no, deliberemos pr imero, de mu- tuo acuerdo, sobre qu es el amor y cul es su poder.

Despus, teniendo esto presente, y sin perderlo de vista, d hagamos una indagacin de si es pro vecho o dao lo que trae consigo. En qu vamos a distinguir, entonces , al que ama del que no? Conviene, pues, tener presente que en cada uno de nosotros hay como dos principios que nos rigen y cond ucen, a los que seguimos a donde llevarnos quieran. Uno de ellos es un deseo natu ral de gozo, otro es una opinin adquirida, que tiende a lo mejor Si es la opi- nin la que, reflexionando con el lenguaje, paso a paso, nos lleva y nos domina en vistas a lo mejor, entonces ese dominio tiene el nombre de sensatez.

Si, por el contrario, es el deseo el que, atolond rada y desordenadamente, nos tira haci a el placer, y llega a predominar en nosotros, a este pr edominio se le ha puesto el nombre de desenfreno.

Pero el desenfreno tiene mltiples nombres 34, pues es algo de muchos miembros y de muchas formas 35, Yde stas, la que llega a destacarse otorga al que la tiene el nombre mismo que ella lleva. Cosa , por cierto , ni bella ni demasia- do digna. Si es, pues, con relacin a la comida donde el apeti to predomina sobre la ponderacin de lo mejor y so- h bre los otros apetitos, entonces se llama gloto nera, y de este mismo nombre se llama al que la tiene. Si es en la bebid a en donde aparece su t irana y arrastra en esta di rec- cin a quien la ha hecho suya, es claro la denomi nacin que le pega.

Y por lo que se refiere a los otros nombres, hermanados con st os, siempre que haya uno que predo- mine, es evidente cmo habrn de llamarse. Frente a ese impulso natural, se sit a todo aquel nivel de convicciones, opiniones, que en el curso de la vida van enhebrndola desde la propia y concreta experiencia, hacia un present e mejo r.

J 4 En la tica nicomaquea. Jl El texto polymets-polye ds, ha sido muy discut ido. Mas plat nico parece potvetas.

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Platon - Dialogos III: Fedon, Banquete, Fedro. (Biblioteca clasica Gredos) (Spanish Edition)

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